
Analicemos ahora un hotel de tres estrellas, este es el Hotel Diana Park *** entre Estepona y Marbella (Málaga).
Introducción: Nuestras vacaciones de verano se acercaban y, al contrario de muchos veraneantes que pasan sus vacaciones visitando islas, mi pareja y yo decidimos hacer una mini-ruta Andaluza, pasando por unas cuantas ciudades de Andalucía. Una de ellas es Estepona. Este es una población con un gran interés turístico, debido a su aproximación a Marbella y a sus costas.
Buscando hoteles que nos ofreciera un buen precio, encontramos el que os vamos a tratar a continuación.
Hotel Diana Park ***: Reservé esta habitación por una página famosa de internet, es mi blog y puedo decir de cual se trata, Rumbo™. El precio fue el siguiente: Habitación doble, cama de matrimonio, dos personas en régimen de media pensión à 87 €.
Visto lo visto en hoteles en la misma localidad, pensé que era un buen precio y viendo las fotos del hotel con su piscina y demás, creí que iba a estar bien pagado.
Después de la visita a algunas zonas andaluzas, llegamos a Estepona, donde fuimos a ver un parque zoológico enorme, el cual nos cansó bastante, y decidimos entrar al hotel a hospedarnos.
Al entrar al hotel, pasamos por la sala de recepción, donde había un chico de origen marroquí, que nos pidió el Bono-hotel y nos dio la llave de la habitación (bueno más que llave es una tarjeta), nos indica en una fotocopia de un plano del hotel (si se le puede llamar plano a eso) como llegar a nuestra habitación, el chico muestra una sonrisa forzada, de la cual en vez de mostrarme simpatía me hace pensar que me están engañando y se están riendo de mi. Volvemos al coche y le pasamos al parking privado del hotel (una parte de terreno rodeado por una alambrada y tapada por una especie de mosquitera) cogemos el equipaje e introducimos la tarjeta en una ranura para que abra una de las puertas que tiene acceso al hotel. Tras reiteradas veces, la puerta no abre y vemos a un niño pasar al que pedimos que por favor nos abriera la puerta, el niño accede y entramos. Pasamos por un patio donde esta la piscina (lo mejorcito del hotel) y tras una mediana búsqueda, encontramos nuestra habitación. La habitación es bastante grande, pero en calidades dejaba mucho que desear. Un cuarto de baño de la época de Verano Azul nos encontramos, por el cual seguidamente no evité que se me escapara una risa nerviosa. Llegamos a la cama y vemos que en el lado izquierdo y a la altura de la cama tiene la salida del aire acondicionado. Hacía calor y encendí el aire acondicionado, de ahí salía una brisa característica del Polo Norte, así que volví a quitarlo, ya que esa brisa constante al dormir la siesta nos iba a fastidiar parte de las vacaciones.
Después de una merecida siesta y una ducha reparadora en ese cuarto de baño retro, nos disponemos a hacer uso de la media pensión de la que bien habíamos pagado. Entramos al restaurante, nos piden el nombre y nos piden que les digamos la bebida, nos dicen en que mesa sentarnos y no explica que la cena es tipo buffet. La cena era lo peor que había visto hacía tiempo. Unas hamburguesas en una salsa de tomate con cebolla, que no apetecían lo más mínimo el hincarle el diente; canelones rellenos de carne, los cuales se notaban que eran congelados, porque no estaban bien hechos al notar en ciertas zonas que estaban fríos. Sopa de sobre y de postre se podía coger helado de chocolate, melocotón el almíbar y poco más que yo recuerde. En resumen, la cena dejaba mucho que desear, ahí me acordé que en la habitación te ponen un cartel con el precio de la comida y de la cena, los cuales costaban 14 € por persona. Si podéis prescindir de media pensión, y comer en un Mc Donald’s es mejor que semejante bazofia.
A la mañana siguiente y después de dormir poco, encendiendo y quitando el aire acondicionado ya que estando el aire encendido pasábamos frío y quitándolo pasábamos calor (sí, algunos os preguntaréis, pero podíais ajustar una temperatura, ¿no?. Mi respuesta es, NO, da igual la temperatura que pongas, te hielas pongas lo que pongas), vamos al comedor a tomar el desayuno. El desayuno merece algo más la pena, hay bollería, pan, mantequilla, tostadora y todo lo necesario para hacerte un buen desayuno, pero cuando vi unas especies de alubias en una salsa roja, se me quitó completamente las ganas de desayunar, ¿quién puede tomar alubias para desayunar? (de repente me acordé de que los guiris (no se en que país desayunan esto, por eso pongo guiris que es más general) desayunan esto, porque lo pude ver también en un apartotel (del que hablaré más adelante) en Benidorm) ah si coño, los guiris, y es que estamos en Estepona, al lado de Marbella y es que aquí vienen muchos guiris.
En resumen: Precio alto para lo que es. La comida malísima y las habitaciones anticuadas, necesita una buena reforma y modernización en sus habitaciones.
Introducción: Nuestras vacaciones de verano se acercaban y, al contrario de muchos veraneantes que pasan sus vacaciones visitando islas, mi pareja y yo decidimos hacer una mini-ruta Andaluza, pasando por unas cuantas ciudades de Andalucía. Una de ellas es Estepona. Este es una población con un gran interés turístico, debido a su aproximación a Marbella y a sus costas.
Buscando hoteles que nos ofreciera un buen precio, encontramos el que os vamos a tratar a continuación.
Hotel Diana Park ***: Reservé esta habitación por una página famosa de internet, es mi blog y puedo decir de cual se trata, Rumbo™. El precio fue el siguiente: Habitación doble, cama de matrimonio, dos personas en régimen de media pensión à 87 €.
Visto lo visto en hoteles en la misma localidad, pensé que era un buen precio y viendo las fotos del hotel con su piscina y demás, creí que iba a estar bien pagado.
Después de la visita a algunas zonas andaluzas, llegamos a Estepona, donde fuimos a ver un parque zoológico enorme, el cual nos cansó bastante, y decidimos entrar al hotel a hospedarnos.
Al entrar al hotel, pasamos por la sala de recepción, donde había un chico de origen marroquí, que nos pidió el Bono-hotel y nos dio la llave de la habitación (bueno más que llave es una tarjeta), nos indica en una fotocopia de un plano del hotel (si se le puede llamar plano a eso) como llegar a nuestra habitación, el chico muestra una sonrisa forzada, de la cual en vez de mostrarme simpatía me hace pensar que me están engañando y se están riendo de mi. Volvemos al coche y le pasamos al parking privado del hotel (una parte de terreno rodeado por una alambrada y tapada por una especie de mosquitera) cogemos el equipaje e introducimos la tarjeta en una ranura para que abra una de las puertas que tiene acceso al hotel. Tras reiteradas veces, la puerta no abre y vemos a un niño pasar al que pedimos que por favor nos abriera la puerta, el niño accede y entramos. Pasamos por un patio donde esta la piscina (lo mejorcito del hotel) y tras una mediana búsqueda, encontramos nuestra habitación. La habitación es bastante grande, pero en calidades dejaba mucho que desear. Un cuarto de baño de la época de Verano Azul nos encontramos, por el cual seguidamente no evité que se me escapara una risa nerviosa. Llegamos a la cama y vemos que en el lado izquierdo y a la altura de la cama tiene la salida del aire acondicionado. Hacía calor y encendí el aire acondicionado, de ahí salía una brisa característica del Polo Norte, así que volví a quitarlo, ya que esa brisa constante al dormir la siesta nos iba a fastidiar parte de las vacaciones.
Después de una merecida siesta y una ducha reparadora en ese cuarto de baño retro, nos disponemos a hacer uso de la media pensión de la que bien habíamos pagado. Entramos al restaurante, nos piden el nombre y nos piden que les digamos la bebida, nos dicen en que mesa sentarnos y no explica que la cena es tipo buffet. La cena era lo peor que había visto hacía tiempo. Unas hamburguesas en una salsa de tomate con cebolla, que no apetecían lo más mínimo el hincarle el diente; canelones rellenos de carne, los cuales se notaban que eran congelados, porque no estaban bien hechos al notar en ciertas zonas que estaban fríos. Sopa de sobre y de postre se podía coger helado de chocolate, melocotón el almíbar y poco más que yo recuerde. En resumen, la cena dejaba mucho que desear, ahí me acordé que en la habitación te ponen un cartel con el precio de la comida y de la cena, los cuales costaban 14 € por persona. Si podéis prescindir de media pensión, y comer en un Mc Donald’s es mejor que semejante bazofia.
A la mañana siguiente y después de dormir poco, encendiendo y quitando el aire acondicionado ya que estando el aire encendido pasábamos frío y quitándolo pasábamos calor (sí, algunos os preguntaréis, pero podíais ajustar una temperatura, ¿no?. Mi respuesta es, NO, da igual la temperatura que pongas, te hielas pongas lo que pongas), vamos al comedor a tomar el desayuno. El desayuno merece algo más la pena, hay bollería, pan, mantequilla, tostadora y todo lo necesario para hacerte un buen desayuno, pero cuando vi unas especies de alubias en una salsa roja, se me quitó completamente las ganas de desayunar, ¿quién puede tomar alubias para desayunar? (de repente me acordé de que los guiris (no se en que país desayunan esto, por eso pongo guiris que es más general) desayunan esto, porque lo pude ver también en un apartotel (del que hablaré más adelante) en Benidorm) ah si coño, los guiris, y es que estamos en Estepona, al lado de Marbella y es que aquí vienen muchos guiris.
En resumen: Precio alto para lo que es. La comida malísima y las habitaciones anticuadas, necesita una buena reforma y modernización en sus habitaciones.
Y por si os interesa (que va a ser que no):
Se que aquí os debería de poner el precio de la habitación. Pero esto es según temporada, lo mejor es mirar en algún buscador de hoteles o llamar.
Hotel Diana Park ***
Diana ParkDe Cádiz (a7) Km. 168.529688 Estepona
Telf: 952887659
Hotel Diana Park ***
Diana ParkDe Cádiz (a7) Km. 168.529688 Estepona
Telf: 952887659

1 comentario:
es una guarreria de hotel, la piscina sin socorrista, la comida es muy mala, lo unico bueno es el precio en el mes de agosto, pero es mejor no ir
Publicar un comentario