Quisimos tirar la casa por la ventana y pillar una habitación algo más lujosa, así que pillamos una habitación tipo suite en el hotel “Carlos V” * (juraría que cuando hice la reserva tenía 2 estrellas más). Bien pues dos noches en la “Suite” de ese hotel me salió por 126,44 € la noche, si es cierto, que si reservas otra (que no sea suite) te ahorras la mitad, pero bueno, mi novia y yo no nos hemos metido todavía en ninguna hipoteca y decidimos salirnos un poco del tiesto y así fue.
Analizando el hotel. El hotel esta en el casco antiguo de Granada en todo el centro de la ciudad, si algo merece enormemente la pena del hotel, es la ubicación. Puedes ir andando hasta la Alambra, pero saber que vais a hacer piernas porque hay unas cuestas muy curiosas por subir. También tenéis cerca zonas de tapeo (bueno y que bar en Granada da malas tapas, si algo hay famoso en Granada, además de la Alambra son las tapas).
Bien, os cuento mi vivencia, para que más o menos lo veáis desde mis ojos:
Después de un largo camino entre Estepona – Granada, llegamos a la ciudad, cansados de dicho viaje. No tardamos mucho en encontrar el hotel, ya que en la página dan muy buenas referencias para llegar sin ningún tipo de complicación. Dejamos el automóvil en frente de la puerta del hotel (ese Opel Astra de mi vida, madre mía los viajes que nos estamos pegando juntos) y vemos que el hotel en cuestión es una planta del edificio, la cuarta para concretar. Salimos del coche, estamos en Agosto del 2007 y este año no ha sido muy caluroso, pero justo los días de las vacaciones y concretamente en Granada hace un calor de morirse. Intentamos abrir la puerta y esta no abre, por lo cual llamamos al portero automático y nos abren la puerta. Entramos y accedemos por el interior de un inmenso hall, con portería incluida (yo
Entramos por primera vez a la habitación del hotel, y la verdad la habitación esta bien, pero no era lo que nos esperábamos y lo que creía que iba a pagar. La habitación era bastante grande, contaba con una terraza con dos tumbonas y un cuarto de baño, a mi parecer pequeño con una bañera hidromasaje más pequeña aun. No penséis que vais a entrar dos bien ahí porque no. A no ser que midáis menos de 1,5 metros. La cama contaba con un colchón de látex y una especie de cortinas rodeaban la cama (esto hacía muy romántico el lecho). En frente de la cama teníamos un sofá. Y en el lateral izquierdo un armario bastante grande y al lado de este una televisión de unas 27”. Solo puedo criticar negativamente un par de cuestiones: el cuarto de baño es bastante pequeño para una bañera y grande para un plato de ducha. Las ventanas no tienen persianas, sólo hay cortinas que no termina de dejar completamente a oscuras la habitación, cosa que a mi me molesta porque la luz no me deja dormir bien.
Sobre el servicio, la verdad que la chica francesa y el hombre que se encargaban de la noche son bastante simpáticos y amables. Sí que hay otra mujer que se encarga de otra parte de la jornada, pero casi no estuvimos cuando le tocaba a ella, así que no puedo opinar. La limpieza, bueno el segundo día cuando nos cambiaron las sábanas nos dimos cuenta de que las sábanas tenían un agujero de un quemón echo por algún cigarro (alguien que paga más de 100 pavos por la habitación no merece ver imperfecciones de estas). Pero a pesar de esto, la habitación quedó limpia y ordenada.
El desayuno lo puedes tomar por dos ramas:
O bien lo sacas de una máquina, que da muy buen café, nada de leche en polvo ni historias, esa máquina muele el café y te echa leche liquida, no polvos mezclados en agua caliente.
O bien lo puedes pedir en una mini-barra que te lo preparan ahí.
Para resumir: Es un hotel limpio, nuevo, bien situado y donde te tratan bien. Los fallos son que no cambian el ropaje del hogar si se rompe y el parking que si podéis aparcar en otro sitio mejor que mejor. Muy recomendable: Los Baños árabes, por 30 € por persona aproximadamente entráis a las piscinas y os dan un masaje con aromaterapia muy relajante.

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